Guía completa para hacer negocios internacionales

Los negocios internacionales suelen augurar un buen futuro para cualquier empresa. La expansión de la sociedad amplía el capital y contribuye al crecimiento. Para generar un buen comercio exterior hay diversos aspectos que debemos tener en cuenta a nivel competencia, legal y fiscal. En el artículo de hoy lo tratamos.

Tipos de comercio exterior

Antes de abrirnos al comercio exterior, debemos conocer los subtipos existentes y saber cuáles vamos a llevar a cabo. Todo dependerá del tipo de negocio que tengamos.

La exportación

La exportación puede ser directa e indirecta. Consiste en la venta de bienes o de servicios fuera de nuestro país. Es decir, los enviamos a cualquier punto del mundo que esté fuera de nuestras fronteras, siempre con ánimo de lucro, pues estamos hablando de fines internacionales. Esto genera las operaciones transfronterizas.

La importación

La importación también puede ser directa o indirecta. Es el proceso inverso al anterior. En ella, compramos bienes y servicios para comerciar con ellos en nuestro territorio. Podemos encontrar dos subtipos.

● Formas promovedoras: se trata del desarrollo de actividades de promoción del negocio a cambio de una remuneración. A su vez, diferenciamos entre agente CIF, comisionista, agente exterior o corredor de comercio.

● Formas especiales: complementan las básicas, pero no se engloban dentro de las promovedoras debido a su carácter jurídico, magnitud o a su naturaleza económica. Aquí diferenciamos entre franquicias, operaciones de compensación o de perfeccionamiento, fabricaciones bajo licencias, inversiones internacionales directas, cooperación y compañías de proyectos en el extranjero.

La internalización de los negocios internacionales a nivel competencial

Una vez que sabemos los tipos de comercio exterior existentes, un primer aspecto a valorar en la expansión internacional es el de la competencia. A nivel competencial, es tan importante el estudio de nuestro negocio como el de los factores externos.

El salto internacional

No hay nada que nos indique que es realmente el momento de dar el salto internacional. Nunca podremos saber con certeza cómo será de receptivo el consumidor extranjero. No obstante, sí es fácil saber cuándo no hacerlo. En primer lugar, antes de expandirnos tenemos que estar bien asentados en nuestro país de origen para evitar riesgos innecesarios. El comercio exterior debe ser un procedimiento natural y paulatino, no un ultimátum para nuestra empresa.

Estudiar el mercado al que nos vamos a expandir

Debemos estudiar el nuevo mercado tan bien como nos hemos estudiado el de origen. Tenemos que estudiar cuál es la demanda y la evolución, además de plantearnos las posibles oportunidades y las amenazas. Así, sabremos mejor en qué países establecernos.

Analiza a los nuevos consumidores

Analizar a los nuevos consumidores es en realidad parte del estudio del mercado, solo que en mayor profundidad. Si conocemos a los potenciales clientes, tendremos herramientas fundamentales para el éxito. Algunas claves son la realización de encuestas o de estudios. Además, dicho estudio podría hacernos ver una modificación imprescindible que necesitábamos para estudiar el negocio.

La burocracia y los rasgos administrativos

Los procedimientos burocráticos y administrativos son fundamentales en la expansión del negocio. No solo para asentarnos, también para el desarrollo de nuestra actividad. Se debe conocer la normativa de cada país con sus peculiaridades para así evitar trabas e introducirnos correctamente en el mercado.

La adaptación a los pagos y cobros

Para un correcto desarrollo de nuestra actividad, los cobros a clientes extranjeros podrían acabar siendo un problema. El idioma o los plazos pueden ser trabas añadidas. Por ello, es recomendable que trabajemos con empresas que conocen a la perfección la domiciliación y los cobros internacionales.

Un cambio de mentalidad

Si queremos destacar entre la competencia, un cambio de mentalidad es fundamental y va de la mano del cambio de mercado. Los clientes, la demanda, todo es diferente, por lo que las perspectivas deben ser mayores. Asimismo, se debe plantear una nueva logística.

Tener colaboradores nativos

Los buenos contactos siempre son una ventaja para cualquier negocio, sobre todo en la internacionalización. Es fundamental colaborar con profesionales que sean conocedores del idioma y del mercado local, de las costumbres de los consumidores del país y, en general, que tengan una visión cercana de la competencia. Este punto puede marcar una gran diferencia entre el éxito o el fracaso del negocio.

La constancia

Probablemente ya conocemos la necesidad de la constancia a la hora de comenzar un negocio en nuestro país. Pues esta debe ser aún mayor cuando nos extendemos a un nuevo mercado en el exterior que es desconocido para nosotros. El éxito en nuestro país no nos garantiza el éxito en el exterior. Por ello, es importante la constancia y la creación de objetivos que vayan creando un crecimiento continuo.

La visibilidad

Este punto es, quizás, el más importante a nivel competencial. Cuando nos introducimos en un mercado nuevo, prácticamente es como empezar de cero otra vez. Debemos generar estrategias de comunicación y de marketing que se adapten al mercado. La planificación es esencial, así como establecer nuevos canales de comunicación, cuidar el perfil en las redes sociales o crear una web diferente para el nuevo público.

Elementos legales para hacer negocios internacionales

Una vez que se ha hablado de los aspectos competenciales, debemos pasar a los legales. Lo primero es conocer la normativa del país al que nos queremos extender y colaborar con expertos del país que nos puedan evitar trabas que, en realidad, serían sencillas de solucionar. A partir de aquí, debemos diferenciar entre vender a países de la Unión Europea o a los que están fuera de ella.

Las ventas de productos o servicios entre países de la Unión Europea

Vender a países que están dentro de la Unión Europea tiene numerosas ventajas legales, ya que la normativa está muy unificada. Además, no hay tasas de importación ni aranceles y el uso del euro generalizado hará que se faciliten en gran medida las relaciones comerciales y que se eviten pérdidas a causa de los cambios de divisas.

El primer paso legal que debemos dar para extender nuestro negocio es realizar la solicitud de inscripción en el Registro de Operaciones Intracomunitarias (ROI). Esta operación se lleva a cabo mediante el modelo censal 036. Probablemente, nos llegará algún requerimiento de información, o puede que incluso vengan a visitarnos. Esto no indica ningún tipo de problema, tan solo es para recabar conocimientos sobre las operaciones que se realizarán en el exterior de nuestro país.

También, otro aspecto legal a tener en cuenta es el de las facturas proforma, así como el de los acuerdos comerciales o presupuestos. Si contamos con algún acuerdo comercial es fundamental hacerlo constar previamente, ya que evitará tener que hacer trámites posteriores más complejos.

Por último, es importante que recordemos que en las facturas debemos indicar que se trata de una operación intracomunitaria cuando vendemos bienes o servicios a otras empresas. Asimismo, deberemos declarar todas estas operaciones a través de la presentación del modelo 349.

El etiquetado de productos entre países de la Unión Europea

La normativa dependerá del país al que nos dirijamos, ya que no existe una regulación específica que indique el contenido que se debe incluir a nivel europeo, el idioma o cómo debe ser visualmente. No obstante, hay ciertas indicaciones que sí deben mantenerse, como las relativas a productos alimenticios, el calzado y textiles, las sustancias peligrosas o los cosméticos.

Las ventas de productos o servicios fuera de países de la Unión Europea

Lo más importante cuando comenzamos a dedicarnos a el comercio exterior es un buen estudio sobre si los cambios de divisas van a afectar, y cuánto, a nuestro margen de beneficios. Este estudio debe estar, además, en constante actualización e ir tomando decisiones al respecto.

Al ser un comercio fuera de la Unión Europea, la normativa puede ser muy diferente, por lo que colaboraremos con expertos legales en la materia que nos lleven la gestión de trámites. Por último, antes de pasar al estudio de los aspectos fiscales, tan solo debemos tener en cuenta que actualmente no se sujeta a IVA la exportación de bienes, como veremos más adelante. Sin embargo, sí se nos aplicaran las tasas y aranceles de la aduana.

Aspectos fiscales del comercio exterior

Los aspectos fiscales a considerar a la hora de expandir nuestro negocio están íntimamente relacionados con los legales. Para poder proceder a los trámites tributarios, en primer lugar deberemos presentar la declaración censal que indique que vamos a comenzar una actividad exterior.

Asimismo, nos daremos de alta en el registro de exportadores. A partir de aquí, hay que saber que las ventas internacionales se sujetan a ciertos impuestos que requieren un tratamiento diferente. Hay tres de ellos que son los que vamos a necesitar conocer.

● El Impuesto de Valor Añadido (IVA).

● Los Impuestos Indirectos Especiales (IE): estos disponen del consumo de ciertas clases de bienes, como pueden ser el tabaco o las bebidas alcohólicas.

● El Impuesto de Actividades Económicas (IAE): podríamos necesitar una ampliación de licencias fiscales.

Las operaciones intracomunitarias

Las operaciones intracomunitarias son las que se realizan entre países de la Unión Europea. En este punto, el tratamiento del IVA es un poco complejo. En principio, las ventas comerciales a un país que también esté dentro de la Unión Europea están exentas de IVA.

No obstante, para aplicar dicha exención, la empresa a la que le vendemos deberá estar inscrita como operador comunitario. Si las ventas se realizan a consumidores particulares de un país de la Unión Europea, sí tendremos que pagar IVA.

Por otro lado, hay un aspecto importante a considerar si nuestras ventas en el otro país intracomunitario superan los 35 000 €. En estos casos, también estaremos sujetos a otra tributación: la Tributación Aplicación de Destino.

Las normas de tributación de IVA son obligatorias en toda la Unión Europa. Tan solo se exceptúan algunos territorios que están vinculados a los Estados Miembros de la UE debido a sus circunstancias específicas. Estos son los territorios exentos de IVA:

● Las Islas Aland.

● La Isla de Helgoland.

● Büsingen.

● El Monte Athos.

● Los Departamentos franceses de Ultramar.

● Ceuta, Melilla y las Islas Canarias.

● Livigno.

● Gibraltar.

● Campione d’Italia.

● Las Islas Anglonormandas.

● Las aguas italianas del Lago de Lugano.

¿Y qué ocurre con las ventas online?

Si también realizamos ventas de forma online, debemos saber que la Unión Europea prohíbe que nos neguemos a servir a clientes de otros países comunitarios (aunque en principio solo vendiéramos en España), a menos que haya una razón debidamente justificada. Asimismo, si nuestras ventas onlinegeneran un gran valor, deberemos declarar los flujos comerciales.

Las exportaciones

Las exportaciones son las operaciones con países fuera de la Unión Europea. Están exentas de IVA, aunque se deben cumplir ciertas condiciones. La principal razón de esta exención es que podamos acceder al mercado internacional en las mismas condiciones que acceden otros países.

A su vez, con respecto a tributación, es necesario que evitemos la doble imposición internacional. Existen convenios variados que impiden que tributemos por lo mismo en países distintos. Es importante que los conozcamos para evitar costes extra y así favorecer nuestro comercio exterior.

Los trámites aduaneros

Los trámites aduaneros son los aranceles a los que se somete un bien cada vez que sale de nuestras fronteras. Es decir, consiste en un gravamen que se impone a la entrada de bienes de un país diferente para proteger la competencia externa. Esta medida solo se da en las exportaciones. Entre países de la Unión Europea, hay una exención de estos trámites.

Si queremos exportar, deberemos presentar el Documento Único Aduanero (DUA) cumplimentado correctamente. Dicho documento será la base necesaria para la posterior declaración de la tributación, además de ejercer como soporte de información. Se compone, además, por distintos ejemplares para que cada parte tenga uno. Asimismo, se tendrá que acompañar con los documentos que tengan relación con la venta, como la factura.

En definitiva, los negocios internacionales generan un crecimiento de nuestra empresa. Sin embargo, para vender en el exterior, ya sea en otros países de la Unión Europea o fuera de ella, es fundamental conocer los distintos trámites que se deben llevar a cabo. Así, hemos estudiado los aspectos competenciales, legales y fiscales a tener en cuenta antes de la internacionalización.

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